miércoles, 19 de marzo de 2014

Obra Figurativa, Última Cena, Obra Religiosa

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Obra Figurativa
Última cene de Jesús
Serie de Pintura Religiosas  Cuadros Pintados al Óleo


DETALLES:


Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Obra Figurativa
Última cene de Jesús
Serie de Pintura Religiosas  Cuadros Pintados al Óleo

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Obra Figurativa
Última cene de Jesús
Serie de Pintura Religiosas  Cuadros Pintados al Óleo

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Obra Figurativa
Última cene de Jesús
Serie de Pintura Religiosas  Cuadros Pintados al Óleo




Adolfo Suaza, Obras 2014

Espectaculares paisajes de los campos del Huila, tradiciones y costumbres de Colombia en el arte costumbrista.
Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Arquitectura Tradicional Rural y Urbana de los Pueblos Colombianos
Serie de Cuadros de Paisajes Colombianos Pintados al Óleo Sobre Lienzo
Pintura Hiperrealista Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Arquitectura Tradicional Rural y Urbana de los Pueblos Colombianos
Serie de Cuadros de Paisajes Colombianos Pintados al Óleo Sobre Lienzo
Pintura Hiperrealista Oleos 


Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Arquitectura Tradicional Rural y Urbana de los Pueblos Colombianos
Serie de Cuadros de Paisajes Colombianos Pintados al Óleo Sobre Lienzo
Pintura Hiperrealista Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Arquitectura Tradicional Rural y Urbana de los Pueblos Colombianos
Serie de Cuadros de Paisajes Colombianos Pintados al Óleo Sobre Lienzo
Pintura Hiperrealista Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Arquitectura Tradicional Rural y Urbana de los Pueblos Colombianos
Serie de Cuadros de Paisajes Colombianos Pintados al Óleo Sobre Lienzo
Pintura Hiperrealista Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Arquitectura Tradicional Rural y Urbana de los Pueblos Colombianos
Serie de Cuadros de Paisajes Colombianos Pintados al Óleo Sobre Lienzo
Pintura Hiperrealista Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Arquitectura Tradicional Rural y Urbana de los Pueblos Colombianos
Serie de Cuadros de Paisajes Colombianos Pintados al Óleo Sobre Lienzo
Pintura Hiperrealista Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Acercamiento de Imagen Selva Camino al Macizo Colombiano
De la Serie Paisajes Selváticos en Bruma
Paisajes Salvajes con Naturaleza
Pintura Hiperrealismo Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Selva Camino al Macizo Colombiano
De la Serie Paisajes Selváticos en Bruma
Paisajes Salvajes con Naturaleza
Pintura Hiperrealismo Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Arquitectura Tradicional Rural y Urbana de los Pueblos Colombianos
Serie de Cuadros de Paisajes Colombianos Pintados al Óleo Sobre Lienzo
Pintura Hiperrealista Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Arquitectura Tradicional Rural y Urbana de los Pueblos Colombianos
Serie de Cuadros de Paisajes Colombianos Pintados al Óleo Sobre Lienzo
Pintura Hiperrealista Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Arquitectura Tradicional Rural y Urbana de los Pueblos Colombianos
Serie de Cuadros de Paisajes Colombianos Pintados al Óleo Sobre Lienzo
Pintura Hiperrealista Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Arquitectura Tradicional Rural y Urbana de los Pueblos Colombianos
Serie de Cuadros de Paisajes Colombianos Pintados al Óleo Sobre Lienzo
Pintura Hiperrealista Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Paisajes de Clima Frío con Casa Típica  
De la Serie Paisajes Colombianos en Bruma
Paisajes Rurales Pintados al Óleo
Pintura Hiperrealismo Oleos 

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Paisajes de Clima Frío con Casa Típica  
De la Serie Paisajes Colombianos en Bruma
Paisajes Rurales Pintados al Óleo
Pintura Hiperrealismo Oleos




jueves, 4 de agosto de 2011

Paisajes Rurales al Óleo (Retrospectiva)

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Paisajes con Casas Típicas, Pinturas Realistas al Óleo Sobre Lienzo   
Galería de Paisajes Colombianos
Paisajes Rurales Pintados al Óleo

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Paisajes con Casas Típicas, Pinturas Realistas al Óleo Sobre Lienzo   
Galería de Paisajes Colombianos
Paisajes Rurales Pintados al Óleo

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Paisajes con Casas Típicas, Pinturas Realistas al Óleo Sobre Lienzo   
Galería de Paisajes Colombianos
Paisajes Rurales Pintados al Óleo

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Paisajes con Casas Típicas, Pinturas Realistas al Óleo Sobre Lienzo   
Galería de Paisajes Colombianos
Paisajes Rurales Pintados al Óleo

Autor: Adolfo Suaza Leguizamo, Artista Colombiano (Pintor)
Paisajes con Casas Típicas, Pinturas Realistas al Óleo Sobre Lienzo   
Galería de Paisajes Colombianos
Paisajes Rurales Pintados al Óleo

sábado, 29 de enero de 2011

ARTE ABSTRACTO ADOLFO SUAZA

Serie Huellas, 30X30 Cm. Óleo sobre Lienzo 2010

sábado, 2 de octubre de 2010

TALLER DE PINTURA CON EL MAESTRO ADOLFO SUAZA LEGIZAMO GUADALUPE HUILA COLOMBIA JUNIO 2009


ADOLFO SUAZA

Y SUS
ALUMNOS DESTACADOS

ALUMNOS ADOLFO SUAZA LEGUIZAMO TALLER GUADALUPE HUILA COLOMBIA


CRISTIAN FLORIANO ALUMNO DESTACADO TALLER GUADALUPE HUILA COLOMBIA 2009


PARA ADOLFO SUAZA ES VITAL REGAR LA SEMILLA DE FUTUROS ARTISTAS. TALLER DE GUADALUPE 2009

Adolfo Antonio Suaza expone en la Casa del Huila Bogotá Oleos, Plumillas y Paisajes

Diario del Huila viernes 24 de Noviembre de 1989

Por Eduardo Ortiz O

El pintor huilense Adolfo Antonio Suaza Leguizamo, expondrá sus obras en la Casa Fiscal del Huila, Bogotá y en Neiva en la galería de Arte Tocaya a finales de enero y febrero de 1990.


Este joven exponente de artes plásticas, ha sido considerado por la crítica especializada de nuestro país y el exterior, como uno de los más importantes pintores contemporáneos, por su calidad, trazo, limpieza y gran realismo y vivencia en sus obras.


Adolfo Antonio Suaza Leguizamo, ha hecho exposiciones en la Galería de Arte Goya, 1985, en Bogotá, Galería de arte El Cesar, 1986, y tiene una invitación para exponer en Washington en mayo de 1990. Sus obras han sido adquiridos por entusiastas compradores y coleccionistas, especialmente de Bogotá, Cali, Estados Unidos de Norteamérica y en Europa.


Nació en Algeciras, tierra prodiga de grandes artistas, como Jorge Cortés, quienes han hecho exposiciones a nivel internacional, especialmente Mario Guzmán en España, Suiza y en Washington.


En 1988 hizo una exposición colectiva en la salas de arte El Cesar, Bogotá con la pintora y periodista Ebda Cavarico, los primitivistas Carlos Enrique Bustos y Adolfo Calero.


Adolfo Antonio Suaza Leguizamo se inicio en las actividades plásticas a los 12 años, con la profesora Aura Guzmán Perdomo, quien reside actualmente en Washington, Adolfo sigue experimentando en el manejo del oleo, carboncillo, pastel, plumilla, esculturas en acrílico, analizando e investigando el manejo de perspectiva, simetría y armonía en sus obras. La inspiración forma una identidad que no puede improvisarse, el artista tiene vaivenes y es donde puede llegar a su máximo momento de creación y producción.




Dejo de pintar durante 20 años y en 1985 se reinicio con las artes plásticas con el apoyo de Jorge Jojoa, quien lo encarrilo nuevamente en el arte. Trabajo con el ingeniero Alfonso Solano Díaz en la construcción de las bases de bombero de Neiva a Puerto Salgar, en Campoalegre construyo el Palacio de Justicia con el ingeniero Víctor Perdomo Falla, trabajo en el plan maestro de alcantarillado de Neiva, como interventor con el ex gobernador e ingeniero Hernando Suarez Cleves, fue inspector penal de Neiva y de ahí viajo a Bogotá a estudiar derecho y ciencias políticas en la Universidad Santo Tomas de Aquino, donde cursa el tercer año, se está pagando la carrera de futuro abogado con las ventas de sus obras artísticas.

Sus obras están consideradas para que la interprete el campesino más sencillo hasta el alto ejecutivo, sus cuadros tienen un gran sentido ancestral de la cultura, infancia, juventud y senectud de la mayoría de los integrantes de la población colombina, somos de origen campesino, con sus obras que la visualiza, recuerda y reflexiona nuestro origen.


En Nueva York, tiene 40 obras vendidas, como también en Alemania, España, Puerto Rico, Buenos Aires. En Nueva York el Sr. Álvaro Ortiz, campoalegruno propietario de una agencia de publicidad, lo ha impulsado en las exposiciones de pintores Latinoamericanos y europeos. Una alta funcionaria de la embajada de Estados Unidos de Norteamérica en Bogotá le compro 10 obras, “sus obras son reales no fantásticas y por el valor de las riquezas arquitectónicas”, manifestó dicha funcionaria. Este pintor tiene una tendencia al hiperrealismo de naturaleza viva, se siente contagiado con la naturaleza y las vegetaciones de ciudades tropicales y de regiones frías. Su calidad es admirada y exaltada por el público y la crítica de un éxito local, contrarrestando nuestra mala imagen.


El maestro Adolfo Antonio Suaza Leguizamo en Bogotá cuenta con el apoyo de los maestros Armando Villegas, Alberto Niño, Fernando Bustos y otros.



Adolfo Antonio Suaza Leguizamo Pintor Colombiano

Adolfo Suaza Leguizamo "Bodegon Frutas Colombianas" Pintura Oleo Sobre Lienzo 70 cms. x 100 cm Año 2009

Adolfo Suaza Leguizamo El Quijote de la Mancha Pintura Oleo Sobre Lienzo 70 cms. x 100 cm Año 2009

Adolfo Suaza Leguizamo "Bodegon Abundancia " Oleo Sobre Lienzo 70 cms. x 100 cm Año 2009

Adolfo Suaza Leguizamo "Paisaje Colombiano de la serie Paisajes del Huila" Oleo Sobre Lienzo 70 cms. x 100 cm Año 2009


Adolfo Suaza Leguizamo "De la Serie Personajee religiosos" Oleo Sobre Lienzo 80 cms. x 120 cm Año 2009



Adolfo Suaza Leguizamo
E l P i n t o r

“El suyo es un mundo pletórico de valores estéticos singularmente bellos”Por Hugo Tovar Marroquín

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Tal vez si el infortunio que a veces llega temprano al encuentro de las almas buenas , no hubiese arrebatado la de mi hermano, sería su nombre el que figurara como autor de esta página que hoy escribo en su honor, justo dos años después de la tragedia, Si; lo que estas líneas contienen es un esfuerzo por interpretar todo cuando sentía y creía Jaime con relación al amigo, al artista, al hombre que ha venido creciendo en medio de sus angustias y en el silencio prisionero de su propia soledad: Adolfo Suaza Leguizamo, el pintor.


Se me antoja llamarle el pintor, de manera llana, sin adjetivos elogiosos que bien los merece, solo para quienes tuvieren a bien pasear su atención por estas letras. Yo por mi parte, que conozco su obra magistral, se que quienes se han acercado a ella pueden juzgar también la belleza del lienzo y el oleo en el realismo y la pureza de su estilo.

Desde muy tierna edad, más que huésped cotidiano de nuestra casa, Adolfo Suaza fue un miembro de ella. Tuvo allí una acogedora estancia de sus afectos, a menudo en contraste con los de su padre. A Jaime y Adolfo los unía además de lazos generacionales, una afinidad por lo estético y lo académico. Siempre congeniaron y mantuvieron una amistad sin contratiempos. Empero, ni aun el más cálido afecto hogareño que se le brindara en el seno de nuestra familia, pudo contra su vocación de joven solitario.



Tengo aun fresca la imagen del niño Adolfo Suaza. Flaco en extremo, tenía la extraña complexión de un galgo empinado y escuálido. Recorría descalzo como todos los niños de su edad, las calles polvorientas del municipio Algeciras, metiéndose en las viejas casas de bahareque (Adobe) y palmicha (palma) que impregnaron para siempre sus valores estéticos de amor por lo rustico, lo bucólico; por los caserones solariegos y añosos, el paisaje con jardines, la naturaleza viva que aman y enriquecen los artistas. Brindaba carcajadas para celebrar chistes y hacia pilatunas para burlarse de la vida: estas o aquellas solo eran sin embargo un escape al dilema interior que en el bullía: el de los sueños en contravía de una realidad conmovedora que le negaba apoyo al cultivo académico de sus aptitudes para las artes plásticas. Me refiero a las relaciones hostiles entre él y su padre. Quizás por esta razón, Adolfo es un consumado autodidacta y de ello hace alarde.


Además de su entorno familiar y humano, dos hechos en particular afectaron notoriamente la vida del artista y en cierta forma influyeron en la expresividad y el contenido de sus obras. El primero, un accidente de tránsito a la edad de doce años, mientras jugaba al balompié. Graves lesiones que le postraron un tiempo, ocho cirugías heroicas y un descuido torpe de su delicado estado de salud, ocasionaron daños que a la postre resultaron irreversibles. Fue una cita anticipada con la muerte que finalmente no resulto, pero que dejo lesiones sin remedio en la fibra de sus emociones.


Una vez se hubo recuperado, Adolfo retorno a su arte, pintaba de todo, hasta un desnudo furtivo que le mereció una reprimenda de su madre. Un día cualquiera, su padre trajo a la ciudad de Neiva tres cuadros que había logrado pintar y coleccionar durante su difícil convalecencia. El niño necesitaba materiales para sus trabajos. Su padre se los había prometido, como sagrada misión y premio a sus esfuerzos. Los materiales nunca llegaron. El dinero tampoco. Su padre se había alzado con el dinero durante una noche de tragos y lujuria. Este hecho golpeo de tal manera los sentimientos y la motivación del impúber artista, que durante dieciocho años dejo de pintar. Fueron años interminables en que su verdadera vocación estuvo oculta tras la mañana de una dolorosa frustración.


Una noche de abril de año antepasado, llegue al apartamento de Jaime para participar en una reunión en que se decidiría acerca de su candidatura a la Asamblea del Huila. Lo primero que vi al entrar en la sala fue la enorme pintura de un paisaje con el más fascinante colorido. Su tema era la entrada principal de un pueblo diminuto con sus casas antiguas, sus calles solitarias y el bello contraste de colores de su vegetación.


¡Que belleza! Exclame yo mirando fijamente el cuadro.
Lo pinto Adolfo Suaza se apresuro a decir Jaime con transparente orgullo, al tiempo que me señalaba un hermoso Bodegón del mismo autor. Mi emoción resultaba inocultable. Me encontraba ante el fruto de un hombre con habilidades pictóricas fuera de serie. Las obras tenían una armonía perfecta en la composición. La limpieza, tonalidad y contraste de colores del paisaje se complementan con una excelsa calidad de trazos y una extraordinaria finura de los detalles. El conjunto de cada uno de sus cuadros me parecía tan perfecto, que quería uno estar dentro de ellos, o tocar los objetos mudos y quietos del Bodegón. Adolfo Suaza había producido una belleza superior a la realidad, enriqueciéndola estéticamente. Al fin y al cabo, para decirlo en la frase de Voltaire, “el secreto del arte está en corregir a la naturaleza” . Lo que más me emociono de aquel episodio fue saber que luego de un prolongado aislamiento artístico. Adolfo Suaza había vuelto a pintar.

Mucho va de la interioridad del espíritu del artista a sus obras. El arte, más que una simple imitación o reproducción de realidades, es una descarga expresiva de sentimientos, ideas, alienaciones, sensaciones o estados de ánimo que el artista lleva dentro de sí y que van impregnando la obra que produce, llámese poema, cuadro, composición musical o escultura.



Adolfo pinta cuadros en los que el paisaje se nos presenta sin el componente humano. En aquellas pinturas en que por excepción se filtra el hombre, este aparece como una especie de intruso que perturba la armonía del conjunto. Quizás es el rechazo inconsciente y despiadado que caracteriza su interior signado por la soledad. Me atrevo a decir que el mundo de Adolfo no es muy feliz. Sin embargo es un mundo pletórico de valores estéticos singularmente bellos que trascienden para darle tranquilidad emocional a su espíritu.


Días después de la noche en que vi por primera vez dos de las pinturas de Adolfo, viajaba yo de paso por Pacarni hacia Rionegro. Quise saludar al pintor. Vivía en una casa de campo, a la sombra de gualandayes, madroños y cachingos. Me detuve en el lugar exacto. Allí me atendió una anciana de movimientos lentos, manos menudas y mirada amable. Le pregunte por Adolfo.
Hoy no lo he visto. Siempre vive metido en sus pinturas dijo con indiferencia la anciana. Yo estaba tan convencido de la perfección de su arte, que luego de oír a la anciana aquella tarde, pensé que de veras Adolfo se hubiese metido en uno de los paisajes de sus cuadros, en busca de un refugio solitario y feliz.